Ha sido una pena la decisión que adoptaron tanto directivos
de la FEPAFUT (Federación Panameña de Fútbol) como de la LPF (Liga Panameña de
Fútbol) en acordar que se produjera la final de la Copa Digicel Clausura entre
el onceno del Chorrillo F.C. y Río abajo F.C. de dicha liga en el Rommel
Fernández, ya que en este coliseo deportivo la grama natural está sufriendo de
la invasión de un hongo.
Hay que señalarles a los personajes quienes presiden estas
dos organizaciones encargadas del fútbol en Panamá, que el mantenimiento de la
cancha NO solamente se debe presentar cuando la Selección de Fútbol de Panamá
vaya a recibir a alguna selecta extranjera,
sino que la misma debe ser periódica y persistente. Con total sinceridad ambos
equipos en el día de ayer emanaban el pensamiento de estar jugando en un
potrero.
Por otra parte fue una vergüenza que hayan apagado las luces
del estadio antes de entregar el trofeo que acreditara como campeón al Chorrillo
F.C. ¿será que lo hicieron para ahuyentar a los fanáticos?
Un llamado urgente a el Director ejecutivo de la LPF, José
Orillac, a que preste atención a esto, porque si queremos soñar con una liga
como lo menciona el lema de la Liga, hay que realizar una buena organización y
asimismo al Presidente de la FEPAFUT, Pedro Chaluja, que según él como lo
menciona en un vídeo difundido, que para la LPF se invierten más de 3 millones
de dólares anuales.
Se habla de fútbol profesional, pero como añadirle este
calificativo si nuestros equipos no tienes estadios propios, además las canchas
disponibles NO cuentan con las medidas reglamentadas por la FIFA, excepto el
Rommel Fernández y Proyecto gol, el cual este último fue auspiciado por la FIFA
y que en el presente se encuentra en total deterioro y abandono; además todas
de todas los campos activos salvo el coliseo de Juan Díaz son canchas
sintéticas, ¿será que las hacen con este material para no brindarles
mantenimiento?
Estas cúpulas deben ser renovadas por personas idóneas y que
en realidad hagan la labor correcta por el fútbol panameño.
Autor: John Miller,
estudiante de la Licenciatura en Periodismo de la Universidad de Panamá.